Cuando el miedo nos frena: las resistencias en terapia

18 de noviembre de 2025
Cuando el miedo nos frena: las resistencias en terapia

Iniciar una terapia es una decisión valiente. No solo porque implica pedir ayuda, sino porque nos invita a mirar dentro, a cuestionar cosas que llevamos años repitiendo. Es normal pensar que, si una persona decide ir al psicólogo, es porque quiere cambiar. Pero en realidad, no siempre es tan sencillo. A veces, sin darnos cuenta, hay una parte de nosotros que se resiste. Que pone freno. Que se asusta.

A eso lo llamamos resistencias. Y aunque suenen mal, no son un enemigo: son parte del proceso.

¿Qué son las resistencias?

Las resistencias en terapia son esas reacciones que aparecen cuando algo dentro de nosotros se activa y nos dice: “¡Ojo! ¡Esto da miedo!”. Son intentos —a menudo inconscientes— de protegernos. De seguir haciendo lo que ya conocemos, aunque nos duela. Porque lo nuevo puede dar vértigo.

Por ejemplo, alguien puede llevar mucho tiempo sintiéndose mal por cargar con todo, por cuidar siempre a los demás sin recibir lo mismo. Pero al empezar a trabajar en terapia la idea de dejar ese rol puede generar miedo: “¿Y si dejo de cuidar y me quedo solo?”, “¿Quién soy si no soy útil para los demás?”.

Otras veces, lo que cuesta es mirar al pasado. Hay recuerdos que duelen, temas que preferimos evitar, emociones que llevamos años guardando en un cajón.

Y también están los miedos más sutiles: miedo a fracasar en la terapia, a no hacerlo “bien”, o incluso miedo a que las personas de nuestro entorno no entiendan nuestros cambios.

¿Cómo se manifiestan?

Las resistencias no suelen gritar. Más bien susurran. Se cuelan en pequeños gestos o excusas que parecen normales. Por ejemplo:

    • Empezar a pensar que el psicólogo “no es para tanto” o que “mejor pruebo con otro”.
    • Dejar de asistir a sesiones, llegar tarde o cancelar a última hora.
    • No hacer los ejercicios o reflexiones propuestas entre sesiones.
    • Usar el humor para evitar hablar de temas más profundos.
    • Decir que todo está bien, aunque por dentro haya malestar.

Esto no significa que la persona no quiera estar bien. Significa que hay una parte de ella que tiene miedo. Y ese miedo, muchas veces, habla más fuerte que el deseo de mejorar.

¿Qué podemos hacer con esas resistencias?

Primero, normalizarlas. Todos tenemos partes dentro de nosotros que quieren protegernos. Incluso si eso significa seguir atrapados en patrones que no nos hacen bien.

Segundo, hablar de ello en sesión. El terapeuta está preparado para acompañarte también en esos momentos en los que algo se bloquea. De hecho, cuando una resistencia aparece, suele ser señal de que estás tocando algo importante.

Una buena terapia no es la que avanza en línea recta, sino la que también se detiene cuando hace falta. La que escucha al miedo y lo trata con respeto.

El terapeuta te ayudará a entender de dónde viene esa resistencia, qué te está diciendo y por qué ahora. Y poco a poco, irás viendo que detrás del miedo suele haber también un gran deseo: el deseo de estar bien, de vivir diferente, de liberarte de lo que te pesa.

Algunas ideas para cuando te sientas atascado en tu proceso:

    • Recuerda por qué empezaste. Conectarte con tu motivo inicial puede ayudarte a recuperar el impulso.
    • Permítete ir a tu ritmo. No estás en una carrera. Estás en un proceso de cuidado.
    • Comparte lo que sientes, aunque sea confuso o contradictorio. La terapia también es un espacio para eso.
    • Sé amable contigo. Cambiar cuesta. Y es normal tener días en los que no quieras avanzar.

En resumen

Las resistencias en terapia no son fallos, ni señales de que algo va mal. Son parte del camino. Surgen cuando nos acercamos a lugares importantes dentro de nosotros. A veces el cambio da miedo, sí. Pero eso no significa que no valga la pena.

Si estás en un proceso terapéutico y sientes que algo dentro de ti se frena, no te juzgues. No estás solo. Y aunque hoy parezca difícil, ese miedo también puede ser una puerta hacia algo nuevo.

Cita por skype

¿Prefieres que hablemos online?

Pide cita y hablemos por videoconferencia